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Review de platino Final Fantasy Type 0

Como buen fan de Final Fantasy, cuando apareció en tienda este juego, tuve que comprarlo. Sin embargo, la sorpresa me la llevé cuando empecé a jugarlo.

Nos encontramos con un juego para PS4 (el que he jugado yo) que es un port de PSP. Sin ningún tipo de mejoras gráficas ni tampoco de jugabilidad o comandos (bastante incómodo para utilizar en algunos momentos, como cuando quieres usar objetos en combate).

Ya de por sí, al ver la calidad gráfica, se tiende a poner una mueca de decepción aunque mi “yo” fan de Final Fantasy incondicional le quiere dar una oportunidad, así que me pongo a jugar: Nos lanzan, para empezar, en una batalla que no entendemos, en un sitio que no sabemos dónde está y con una cantidad ingente de personajes manejables (14 para ser exactos) cada uno con habilidades distintas que “deberemos” de aprender a manejar para salir victoriosos del combate (pongo deberemos porque simplemente usando a Ace puedes pasarte el juego y, de hecho, es la mejor forma de hacerlo). La cosa es que estos personajes suben de nivel de forma independiente, es decir, no tenemos un “repartir experiencia” para que todos vayan subiendo de nivel más o menos a la vez, no. Tendremos que hacerlo de uno en uno (o de tres en tres si no elegimos la opción de recibir ayuda externa durante las misiones, lo que nos permitirá controlar totalmente a 3 de nuestros personajes a la vez).

Siguiendo con la misión en la que nos “tiran” sin tener ni idea de por qué, controlamos a uno de los personajes mientras que los otros se dedican a morir o ha hacer entre poco y nada por el campo de batalla… bueno, alguna vez te curan, como Donald en Kingdom Hearts, pero vamos, lo hacen como cuando nuestro amigo emplumado lo suele hacer: Cuando les da el venazo. Mientras tú avanzas intentando averiguar cómo atacar, esquivar, etc y tus compañeros mueren y los sustituyes por otros que tampoco sabes cómo funcionan, intentas seguir el mapa y una flecha amaranja (amarillo + naranja) que te indica hacia donde has de ir y menos mal, porque si no, no llegarías jamás a tu destino siguiendo un mapa que te da entre poca y ninguna información.

Después de conocer relativamente los comandos y aprender que puedo cambiar al personaje usado entre los 3 elegidos para combatir (cosa que tampoco sirve de mucho porque al final, siempre acabas usando a Ace) terminas la misión para encontrar a un jefe que te pega una soberana paliza.

Ah, y esa es otra. El uso de objetos en combate es lo más inaccesible de la historia. Primero, porque para el “acceso rápido” solo puedes escoger un objeto (digamos pociones) pero, si por ejemplo, muere un compañero y quieres usar una cola de fénix, tienes que entrar al menú de objetos, seleccionarla, ponerla en el acceso rápido y usarla sobre tu compañero. Todo esto mientras el enemigo te pega una paliza (no, el juego no se pausa mientras seleccionas objetos y la ventana que se muestra ocupa TODA tu pantalla) y lo has de hacer rápido, no solo por los golpes que te están cayendo si no porque, a los pocos segundos de morir, tu compañero caído desaparece sin dejar rastro para ser sustituido por otro compañero que esté en la reserva. Así que, si muere Ace, pierdes.

Continuando con la historia, después de la primera misión vuelves a tu “base” un instituto a lo Jardín de Balamb de Final Fantasy 8 pero en versión cutre. Este instituto, se dedica a crear guerreros y magos y tú y tus compañeros, pero tú primero, como protagonista del juego, perteneces a la “Clase Cero” unos estudiantes que se ven que son un secreto para el resto de estudiantes, aunque todos te ven y no se extrañan cuando interactúas con ellos. Una vez en el instituto, te encuentras perdido, sin ningún tipo de explicación de la trama, por lo que te diriges a todo bicho viviente para conversar. Pero, oh sorpresa, ¿conoces el Final Fantasy XIII Lightning Returns? Pues de aquí sacaron la fenomenal idea de darte tiempo para hacer cosas y, al acabar el tiempo, irremediablemente tienes que hacer la misión principal, limitándote muchísimo la exploración o el enterarte si quiera de la trama. Pero no te preocupes, para eso estoy yo, así que, hablemos de la trama.

Estas regiones han firmado un tratado de paz duradero, sin embargo, Milites utilizando su poder militar (vaya, para nada el nombre nos hace pensar que son los malos) y a su Lu’Cie (que te sonarán de FF XIII). Por ende, el juego nos lleva por la guerra entre las naciones y Milites y prácticamente todo el juego trata sobre esto. Sin embargo, y aquí debo romper una lanza en favor de la historia de Final Fantasy Type 0, al final el juego da un giro de 360º que, aunque sigas sin entender mucho del juego, te deja con ganas de profundizar en la historia.

Dejando esto a parte y retomando la trama, muchas de las misiones y, sobre todo, las extras, comienzan saliendo del instituto por su puerta principal a un mundo “abierto” (que me recuerda a Golden Sun) en el que se suceden los combates aleatorios mientras te mueves entre ciudades para comenzar las misiones. Para hacer nuestros viajes más amenos, los desarrolladores introducen a un personaje amado por todo el mundo, el Chocobo, el cuál puedes utilizar incluso en combate, del que hablaremos luego, y criarlos. ¿Pero sabes? Incluso la han cagado con los chocobos y es que, cuando tú invocas uno, como si de una poción se tratase, se “gasta” una unidad de chocobo de las que puedes tener en el inventario. Además, tienes un tiempo límite para montarlo que no se te indica en ningún sitio y que es totalmente aleatorio, por lo que puede dejarte tirado en cualquier sitio. Esto no sería un problema, porque podrías invocar otro y seguir, pero es que, en el mapa, hay unos seres conocidos por todo fan de Final Fantasy: Los Begimos. Que son los únicos enemigos que puedes ver en el mapa… y ellos a ti. Y te perseguirán. Con su Nivel 99. Que matarán a tus 3 luchadores de un solo golpe. Y claro, como no puedes resucitarlos fuera del combate, empezarías la misión con 3 personajes menos.

Muy relacionado con el tema de la muerte están las invocaciones. Súmamente poderosas y útiles, aunque el precio a pagar es la muerte del invocador, es decir, uno de tus personajes morirá irremediablemente. Hay muchas invocaciones diferentes que también subirán de nivel independientemente por lo que, si ya es agotador subir de nivel a tus personajes, como para subir de nivel a las invocaciones… que además matan a tus personajes. ¿Lo mejor de todo? Que estas invocaciones no pueden pasar de pantalla en el mapa y que, a veces, se atascan en caminos estrechos, por lo que no puedes ni avanzar por el camino.

Dando un respiro a este análisis personal, que parece que odie este juego, algo que sí me gustó de algunas misiones son las “misiones tácticas” en las cuales, vas con uno solo de tus personajes, en el mapamundi, ayudando a conquistar bases enemigas, solicitando refuerzos y acabando con Milites con estrategia para, finalmente, entrar en la plaza principal que defienden para intentar conquistarla. Aunque, pese a que me gustó, aquí he de volver a hacer una parada ya que, el combate en este juego es sumamente injusto. Mientras platinaba el juego, llegué a tener a Ace a nivel 53 y tanto en estas misiones tácticas como en misiones normales, mi personaje podía superar en 20 ó 30 niveles a los enemigos. Sin embargo, el ataque de un boss podía hacerme 1500 puntos de daño cuando mi VIT era de 2600. ¿Qué clase de lógica tiene? Te saco 30 niveles, yo debería destruirte con solo mirarte y a penas te hago 500 puntos de daño mientras que tú, de un ataque me dejas temblando. No. Así no. Bastante cuesta subir de nivel en este juego para que sea así de injusto.

Ya que abrimos el bote de “levear” y como ya he explicado, en este juego tienes que subir de nivel a tus personajes de uno en uno, por lo que mi consejo es que te centres en Ace ya que es el más versátil, ya que, si no, puedes morirte de asco. Y parece ser que los desarrolladores pensaron también que nos moriríamos de asco subiendo de nivel, por lo que, en el Instituto, hay una zona de entrenamiento en la que puedes hacer combates con uno de tus personajes o dejar a uno con un “entrenador” (a lo guardería Pokémon) para que suba de nivel solo y con el tiempo. Ah, pero no es tiempo del juego. Es TIEMPO REAL como el tiempo real que se necesitaba para hacer cualquier cosa en Ogame (dios, tengo más años que un bosque). Sí, para este método tenía que pasar mínimo un día de tu vida para que el personaje seleccionado ganase algo de experiencia. Sin embargo, los jugadores del mundo pensaron que, cambiando las fechas de sus PS4 a un año más en el tiempo, el personaje subiría al nivel máximo, y así se hizo. ¿Cuál fue la sorpresa? Sí, efectivamente el personaje subió de nivel, varios niveles de hecho, pero este “truco” tenía un máximo de experiencia que se podía alcanzar por lo que, como mucho, se puede subir unos 5 niveles cada vez que se hace, por lo que levear en este juego, sigue siendo un coñazo.

Por último y no menos importante, ya que al final me va a dar una úlcera, hay que hablar de las magias. No tienen ningún sentido. Tienes que ir a una guía para saber qué quiere decir MET, BAL, BOM, MIS, GRA y, como no tienes tiempo de centrarte en la magia porque no sabes qué está pasando a tu alrededor, y has de aprender a manejar a 14 personajes, las magias te dan igual. Pero bueno, pese a que yo no las he utilizado mucho, porque Ace lo puede todo sin magias, puedes subirlas de nivel utilizando pneumas de colores. Estos pneumas, que son las almas de los monstruos, varían en función del monstuo y de si usas una magia para acabar con el: Por ejemplo, si usas piro bal el pneuma que soltará el monstruo será rojo, por lo que podrás usarlo para aumentar uno de los stats de la magia como potencia, velocidad, etc. Lo más gracioso es que, si aumentas un stat, por ejemplo potencia, la velocidad de conjuración bajará, por lo que tardarás más en conjurar la magia (con la consiguiente paliza que te pegarán los enemigos, cortándote el hechizo)

En conclusión y para acabar el sabor amargo que me ha dejado este juego al acabarlo y conseguir el platino, realmente no entiendo qué se pretendía con este juego. Hay demasiados personajes de los que no sabes nada y con los cuales no puedes empatizar absolutamente nada, porque no los conoces y te dan bastante igual. Quizá, solo al final, cuando realmente te muestran la crueldad de la guerra que se vive puedas “vislumbrar” algo de lo que sienten, y de sus personalidades, sin embargo, el 90% del juego, los personajes te dan igual porque no logras identificarte con ninguno (y mira que hay). Ha sido un juego que intenté pasarme cuando salió para PS4 pero que no pude, no me enganchó y ahora, volví a darle una oportunidad y, pese a que tenía los mismos sentimientos, me obligué a jugarlo, a terminarlo y a platinarlo. Sin embargo, que un juego sea jugado (valga la redundancia) por “obligación” ¿no elimina en su totalidad la definición de juego? No sentí que me enganchase en ningún momento y creo que eso es de las peores cosas que pueden pasarle a un videjojuego.

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